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Glenna Collett, la mujer que cambió la percepción del golf femenino

Glenna Collett, la mujer que cambió la percepción del golf femenino

La estadounidense Glenna Collett fue en la década de 1920 la Serena Williams del golf: imbatible. Nacida en 1903 en New Haven, su swing poderoso y su magnetismo revolucionó la historia del golf femenino, hasta entonces largamente menospreciado por la prensa deportiva, y por extensión por el público masculino.

Glenna Collet descubrió el golf a los 14 años, animada por su padre. Dos años después, ya estaba ganando torneos. Su marca distintiva fue, sin lugar a dudas, su drive poderoso, con el que lograba unas distancias desde el tee excepcionales en aquellos tiempos para una mujer.

Hasta su irrupción en el circuito amateur, el golf femenino se concentraba en trabajar un swing suave y elegante, y los expertos lo menospreciaban por considerarlo débil y sin precisión. Pero el swing natural de Glenna, una deportista nata que de pequeña jugaba al béisbol y al tenis, era algo totalmente diferente: potente y con control. Entrenada por el escocés Alex Smith, llegó a dar golpes de más de 300 yardas, casi 280 metros.

Su juego y sus logros fueron tan espectaculares durante los años 20, que los periodistas deportivos la apodaron “la Bobby Jones femenina”, y empezaron a cubrir sus gestas.

En 1922, con 19 años, Collett ganó su primer US Women’s Amateur, el primero de seis. Posteriormente ganó el Open de Francia y el de Canadá, dos veces. Solo se le resistió el British. En 1924, probablemente el mejor año de su carrera, ganó 11 de los 12 torneos en los que participó.

Gracias a ella y su popularidad, se comenzó a aceptar que el golf es un juego en el que las mujeres pueden ofrecer el mismo nivel de competitividad y espectáculo que los hombres. Collett logró que los grandes torneos se llenaran de mujeres, jugadoras y entre el público, e inspiró a toda una generación de jóvenes a coger los palos y a desarrollar su swing sin complejos.

“Glenna fue la primera mujer que jugó a atacar el hoyo”

Richard Tufts, presidente de la USGA

También sobresalía por su humildad y camaradería, pese a estar su juego a años luz del de sus coetáneas. Su contemporáneo Bobby Jones dijo de ella que “aparte de su habilidad con los palos, la señorita Collett fue un ejemplo de lo que significa deportividad”.

En 1931 se casó con Edwin Vare (de quien tomó el apellido), y comenzó a formar una familia. Poco a poco fue dejando las competiciones. Su último gran triunfo fue en 1935, con 32 años y dos hijos, cuando ganó su sexto US Women’s Amateur. Más de 15.000 personas acudieron a verla competir en la final contra Patty Berg.

Foto: Getty

Pese a su progresiva retirada, siguió participando y capitaneando hasta 1950 la Curtis Cup, el torneo internacional que enfrenta cada dos años a jugadoras de EE. UU. y Gran Bretaña.

El impacto y legado de Glenna Collett-Vare continúa hoy en día. Desde 1953, la LPGA concede el Vare Trophy a la jugadora que hace la media de golpes más baja del circuito profesional. Y la liga junior femenina de la LPGA concede a la ganadora el Glenna Collett Trophy.

Glenna falleció en Florida en 1989, a los 85 años.

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