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Gloria Minoprio, la primera mujer que jugó un torneo de golf en pantalones

Gloria Minoprio, la primera mujer que jugó un torneo de golf en pantalones

Gloria Minoprio es una de las figuras más fascinantes y enigmáticas del golf femenino. Si bien no fue una jugadora extraordinaria ni ganó competición alguna, su nombre forma parte de la historia del golf gracias a un gesto revolucionario en su día: ¡se puso unos pantalones!

Fue en el año 1933, y hasta entonces las mujeres jugaban prácticamente vistiendo su ropa de calle habitual: faldas largas, botines de tacón, camisas, sombreros… Algunas jugadoras ya se habían quejado de la incomodidad de sus vestimentas, especialmente entre barro y en los búnkers, pero ninguna se había atrevido a dar un paso más allá. Tuvo que llegar una joven y desconocida inglesa para que las formas del golf cambiasen para siempre.

El “bombazo” tuvo lugar el 3 de octubre de 1933, en el Women’s Golf Union Championship, que se celebraba en Westward Ho!, Inglaterra. Allí llegó la primera mañana del campeonato a bordo de una limusina Gloria Minoprio, alta y elegante, cargada únicamente con un palo de golf, un cleek, que equivaldría hoy a un hierro 1 o 2. Por si eso no fuera poco, la joven de 25 años tuvo la osadía de romper todos los cánones de vestimenta, al presentarse en el tee de salida en pantalones largos.

Ese día de octubre fue el primero en el que una golfista compitió en un torneo oficial en pantalones. Minoprio no obtuvo un gran resultado en el campo, pero su atrevimiento generó polémica, hubo condenas oficiales de las autoridades, titulares de prensa, pero ya nadie pudo contener la revolución que prendió con su gesto. Al año siguiente, Helen Holm ganó el Ladies Championship vestida con pantalones.

Gloria fue también la primera persona que logró ganar un partido oficial con un solo palo

La fugaz carrera golfística de Minoprio continuó otros seis años, en los que jugó siempre en pantalones y con su único palo, incluso para patear. No logró levantar ningún trofeo, y apenas pasó algún corte, aunque en 1934 volvió a hacer historia al convertirse en la primera persona, hombre o mujer, en ganar un partido oficial jugando con un solo palo.

Pese a su popularidad entre el público, quienes jugaron con Minoprio en la época no hablaron bien de ella. Decían que su actitud en el campo era altiva, distante, como si fuese una bonita estatua sin emoción alguna. Era como una especie de figura exótica, elegante, bien maquillada, que no articulaba palabra y acompañada siempre de su “tío”, pero a la que consideraban muy valiente por atreverse a vestir cómodamente.

Tenía un buen swing, decía la prensa, y quizás pudiese haber logrado algo más en su carrera si no hubiese seguido la estrategia incomprensible de jugar con un cleek.

Vida de leyenda

La vida y la leyenda de Gloria (que en realidad se llamaba Dorothy) se extiende más allá de los greenes. Nacida en Liverpool, hija de una familia de origen italiano, a los 21 años se casó con un estafador de guante blanco que le triplicaba la edad y con el que se dedicó a disfrutar una vida de lujo y excentricidad en Londres.

Parte de esa vida se la costearon gracias al anciano millonario Herbert Weld, el amante de Gloria, quien la introdujo en el mundo del golf, pagó los mejores profesores, y financió su breve carrera. Cuando el rico benefactor se murió, en 1935, comenzó el fin de la aventura golfística de la joven, que centró su interés en aprender magia y trucos de cartas.

Gloria jugó su último campeonato en junio de 1939, en Royal Portrush. Allí “colgó su palo” y lo donó al museo. Hoy en día, los pantalones negros de Minoprio se pueden ver, junto a su cleek en el British Golf Museum, en St. Andrews, Escocia.

Con la Guerra Mundial se perdió su pista. Durante mucho tiempo se pensó que había muerto en uno de los bombardeos de Londres. Más tarde se supo que se había separado de su primer marido y su vida había dado unos cuantos giros más, alejada de la fama y los círculos en los que se había movido. Murió en Bahamas de septicemia en 1958, a los 50 años.

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