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El exclusivo campo de golf de Michael Jordan no es apto para lentos

El exclusivo campo de golf de Michael Jordan no es apto para lentos

La afición por el golf del baloncestista Michael Jordan no es ningún secreto. Ha jugado hoyos de tú a tú con todos los grandes, tiene un handicap casi de profesional… y ahora tiene uno de los clubes de golf más exclusivos del planeta.

Situado cerca de Jupiter, en plena milla de oro del golf en Florida, el club Grove XXIII es un campo construido a la medida de los deseos y gustos de su dueño, el legendario “Air” Jordan. Abierto hace apenas un año, una de las principales señas de identidad de este proyecto no es su lujo ni su ostentación, sino su exclusividad: solo admite 100 socios, que son invitados a unirse personalmente por el baloncestista.

Otra de las características del Grove XXIII es su diseño, poco convencional para el sur de Florida, sin palmeras, sin apenas árboles. Ubicado en tierras que antaño fueron una plantación de cítricos, el campo es una obra de Bobby Weed, inspirado en los links británicos y en el histórico campo de Shinnecock Hills, en Nueva York.

Fiel a la personalidad, juego rápido y competitividad de su dueño, el club de Jordan tiene 18 hoyos exigentes de recorrido intercambiable, que permiten a los jugadores hacer múltiples combinaciones. Un campo para no aburrirse nunca, flanqueado por canales de agua, en el que tampoco se ha escatimado en unas magníficas zonas de prácticas.

“Quiero un campo que sea rápido y firme”, fue la principal instrucción que le dio Jordan a los diseñadores de su ansiado club.

Las malas lenguas dicen que MJ en realidad construyó su propio campo porque le sacaba fuera de quicio el juego lento en los demás de la zona, incluido el prestigioso Bear’s Club, donde reside desde que se retiró de las canchas.

Drones para llevar comida

Sean ciertos o no los rumores, está claro que el Grove XXIII no es un campo para lentos, porque los carritos de golf van a todo gas (alcanzan los 56 km/hora), los caddies tienen scooters y si alguien quiere comer o beber algo en medio del recorrido, lo pide a través de una app y se lo hacen llegar rápidamente por el aire, en un dron.

A ese campo se va a jugar en serio, tanto, que su dueño invita a sus socios a un reto: quien haga “eagle” en el hoyo 6 se lleva un anillo conmemorativo de regalo.

El colofón a este personalísimo proyecto lo pone una casa club de diseño moderno, desde donde se puede ver prácticamente todo el campo. Los jugadores y sus invitados tienen allí a su disposición zonas de descanso, pro-shop y área de restauración con barra de cigarros puros.

La lista de miembros es un secreto bien guardado, pero se rumorea que incluye a numerosos atletas de otras disciplinas e incluso golfistas en activo como Phil Mickelson y Rickie Fowler.

(Por cierto, el 23 en números romanos del nombre Grove XXIII es un homenaje al dorsal de Jordan en los Chicago Bulls)

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